1984

El TX-500 se convierte en el modelo favorito del público. Ese mismo año, Goliat obtiene el premio La Ceiba de Oro como la marca más popular. Se implementa un nuevo sistema de producción para agilizar las entregas y llega un punto en el que la demanda supera la capacidad de fabricación, lo que obliga a la planta a operar las 24 horas del día. Fueron los años dorados: la competencia era escasa y, en muchos casos, rudimentaria, con productos que replicaban modelos de los años 70. El consumidor reconocía la diferencia, lo que permitió consolidar el mercado, aún más tras recibir dicho reconocimiento.

Surgen entonces modelos más robustos, como el TX-600, un calentador con regadera de 6 pulgadas y cuerpo de 4 pulgadas, equipado con 8 resistencias inteligentes (dos conjuntos de cuatro), diseñado para manejar un mayor caudal de agua.

La regadera continuaba fabricándose de forma artesanal, literalmente a golpes, lo que mantenía un ritmo de producción relativamente lento. Sin embargo, la fábrica operaba en tres turnos continuos. Para ese entonces, ya existían tres distribuidoras en la ciudad capital y una en Xela, aunque el principal canal de ventas seguían siendo las ferias anuales en el Parque de la Industria, donde prácticamente se comercializaba toda la capacidad de producción de la fábrica.

 

 

Innovar es avanzar; imitar es quedarse atrás.