Década de 70's

El consumidor comienza a confiar en el producto. En una reunión entre amigos, alguien lo describe como “el pequeño gigante”, y es así como surge el nombre Goliat, acompañado de su primer eslogan: “GOLIAT, el pequeño gigante en su baño”. Sin embargo, a pesar del nombre, el tamaño no convencía del todo, por lo que se decidió aumentar su altura para proyectar la imagen de un calentador más robusto y generar mayor confianza en su calidad.

En esa época, lo grande se asociaba con calidad. Existía una fuerte influencia de productos estadounidenses que dominaban el mercado con diseños voluminosos, justificando así su precio, durabilidad y desempeño. Bajo esa lógica, también se comenzó a trabajar en ofrecer garantías a largo plazo para reforzar la confianza del comprador.

El calentador no sufrió cambios significativos en su diseño interno. Mantenía la resistencia enrollada sobre un núcleo de madera y su potencia máxima era de 28 amperios, aunque nominalmente operaba a 26. No era posible incrementar el amperaje debido a las limitaciones impuestas por la empresa eléctrica, ya que en ese entonces las instalaciones residenciales utilizaban acometidas de 10 AWG, lo que representaba un riesgo al superar los 35 amperios.

El equipo cumplía su función, pero requería reducir considerablemente el flujo de agua para alcanzar la temperatura adecuada. La regadera contaba con orificios muy pequeños que, aunque limitados, lograban su propósito. Este modelo fue denominado R300 y utilizaba un tubo de PVC blanco como recubrimiento total, ocultando incluso el cableado interno.

Original desde el inicio...